miércoles, 29 de septiembre de 2010

...Caminando...

Luego de una larga caminata entre un bosque lleno de rostros vacíos, meditando sobre la fugacidad de la vida y esquivando aquellos lagos de rencor que a diario se me presentan, llegué a la conclusión que de pronto para la mayoría son ridículas u obvias, pero que yo ignoraba por completo.
Concluí que no es bueno vivir en el pasado sino en el presente dejando a un lado todo impulso cohesivo que producen los hechos que en algún momento nos golpearon.
Concluí que nunca estamos tristes sino cansados, que nunca odiamos sino que siempre peleamos, que siempre recordamos las pocas discusiones que nos separan en vez de todas las experiencias gratificantes que nos juntaron, que siempre recordamos aquellas palabras hirientes que tanto daño nos hacen, que no podemos perdonar los rencores, que no podemos luchar contracorriente aunque pasamos nuestras vidas haciéndolo, que nos preguntamos donde está Dios en los momentos de nuestras desgracias en vez de preguntarnos que hemos hecho nosotros para evitar estas situaciones.
Concluí que en vez de decir cuan importante es una persona para uno nos dedicamos a decirle la manera en la que no los necesitamos, que en vez de pedir perdón preferimos perder una amistad, que como dice Ernesto Sabato, vivimos en un túnel oscuro y solitario: el mio en el que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.
Y por ultimo concluí que casi nunca hacemos algo por amor...

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