En un día como hoy aprendí a conocer lo intangible, aprendí a interpretar mis pensamientos, aprendí a luchar contra mis propias fuerzas, aprendí a conocer personas, aprendí a sentarme y esperar un día, solo un día, un día común.
Todavía puedo sentir tu voz retumbando en mi cuerpo, prometiéndome lo incumplible, diciendo lo impensable, repitiendo lo indecible.
Todavía puedo recordar tus versos una y otra vez, todavía puedo escucharte decir:
"Tu cantas, yo canto,
Tu saltas, yo salto,
Tu vuelas, yo vuelo,
Tu caes, yo caigo, pero...
Si tu mueres, yo te salvo"
Siento desfallecer, siento caer, siento morir.
Una vez mas mi corazón cayó ante la pasividad de la dominancia, ante la guerra de la pacificidad, ante la oscuridad de esta luz, ante mi ingenuidad entre tu picardía.
Es solo una mañana común, una mañana cualquiera, una mañana normal.
Un simple asfixiamiento en mis propios pensamientos, en mis propias creencias, en mis propios sentimientos.
En efímeros momentos me pregunto si todo esto es real, si no es un sueño, si no es un simple espejismo, si esto no es solo una cruel y vil broma de mi pensamiento, pero pronto me doy cuenta de que tantas vivencias no pueden ser irreales, no puede ser simplemente mi imaginación.
Tantos días han pasado y tu ausencia me sigue socavando un espacio de proporciones épicas en mi, una nada que obnubila mi presencia, un vacío profundo y frío que me parece casi imposible llenar en algún momento. Te llevaste parte de mi felicidad. Hay momentos que quisiera deshacer el momento en que te conocí.
Una mañana, tan solo una mañana, una mañana normal, una mañana común y yo aquí sentada viendo al horizonte, sola, simplemente sola...sola y pensando en ti...

No hay comentarios:
Publicar un comentario